domingo, 29 de marzo de 2009

Un escritor mexicano opina sobre...

LAS CORRIDAS DE TOROS

Por Eduardo Lamazón*

No me gustan los toros, las corridas. Siempre sufre y muere el único ser vivo hermoso, inteligente y noble que hay en la plaza.

El toreo sobrevive como una de las prácticas más crueles que hayan creado los hombres para divertirse.

Correr toros para entretenerse, torturarlos, matarlos, sólo puede ser alimento de espíritus paupérrimos, devastados. Es más fácil explicar el porqué de una guerra que la presencia de público en las gradas de la plaza celebrando el dolor y el asesinato.

Es un crimen con todas las agravantes para quienes sostenemos que el animal no humano es sólo otra especie hija de la naturaleza, y que el animal humano ni es superior ni tiene derechos morales defendibles para arrancarle la vida sólo porque puede hacerlo. De hecho no puede hacerlo desde el comportamiento de un ser civilizado, porque el ser civilizado se conduce como se lo dictan su educación y deberes para con los demás y para con el universo que lo contiene, y no usa la potencialidad "poder" como sinónimo de aptitud para la barbarie. Puedo matar un niño. No lo hago por formación, no porque me amenacen con la cárcel.

Nada ha cambiado para esta humanidad bárbara que hace veinte siglos asistía al circo romano y hoy va a las corridas de toros. Cuando el hombre es silvestre se divierte con inmoralidades y las justifica: "la raza de lidia es criada para la muerte en la plaza", o "no sobreviviría la raza si no fuera por las corridas". ¡Pues que se extinga! ¡Qué carambas le importa al toro torturado asegurarse de tener hijos, nietos o compadres!

Nadie lo ha dicho mejor que la médica y bióloga española Nuria Querol: "Los antiespecistas consideramos que no es aceptable la discriminación arbitraria de otros animales por el mero hecho de pertenecer a una especie distinta a la nuestra ya que la relevancia moral no viene determinada por la inteligencia, sexo, raza, religión, edad, la habilidad para hacer macramé o cocinar magdalenas sino por la capacidad para experimentar placer y dolor."

Los toreros gozan de la impunidad que les da la descomposición de sociedades en permanente agonía, conducidas por ígnaros o sicópatas, y no me digan que exagero, o múestrenme en la geografía del poder dónde hay un estadista, que no encuentro ninguno.

Las reuniones taurinas son alegría para unos pocos insensibles al dolor animal y son angustiado sufrimiento para muchos seres piadosos y pensantes que quedan en el mundo. Lástima que los más, los mejores, los incruentos, deban asistir impotentes al cataclismo de vesania, de barbarie, de estulticia.

Cada quien se divierte como puede, en consonancia con su grado de formación y sus estados de conciencia. El Mochaorejas nunca estuvo en Bellas Artes. Imagínese lo que separa a alguien que goza con María Callas cantando Fidelio de otro que se regodea con la masacre de un ser sintiente en la plaza umbría.

En España, en México, en Francia, en Perú, al crimen algunos le llaman tradición, a pesar de estar documentado que el 80, 85 % de la población de los propios países taurinos rechaza la torpe fiesta. Las autoridades son siempre sordas y mudas. ¿Qué otra cosa que el negocio infame que hay detrás podría explicarlo?

Hace poco tiempo la ciudad de Granollers, cercana a Barcelona, se declaró "amiga de los animales" y prohibió las corridas de toros, tras lo cual el alcalde del lugar, Josep Mayoral, recibió un alud de críticas por el anuncio. ¿De quiénes podían provenir tales críticas? ¿De seres humanos elevados, sensibles, educados, capaces de rechazar el dolor y la barbarie, de respetar todas las formas de vida y de condolerse con los seres más débiles? Seguramente no.

A los que defendemos a los animales nos llaman locos, porque a quién diablos le puede importar el sufrimiento de un toro. A mí al revés, me es incomprensible la microscópica pequeñez de las mentes de esos forajidos que persiguen a un animal indefenso, provocando en los observadores más que asombro por su ignorancia, miedo, por recordarnos de lo que son capaces.

Cientos de especies desaparecen cada día de la faz de la tierra, y a los que respetamos a los animales y a la naturaleza nos llaman locos. ¡Locos ellos!, ¡locos los crueles!, ¡locos los depredadores!... El derecho que les asiste es ninguno. Son enemigos de la convivencia. La tolerancia que reclaman es la que podría desear un violador para someter a sus víctimas sin ser perseguido. Son fatuos, desalmados, sanguinarios.

Y los que llevan a sus hijos de siete, de ocho años, a ver desangrarse un toro hasta morir, rodeado de la burlona carcajada cínica de la masa acéfala... ¿tendrán cara para esperar mañana que sean hombres morigerados, de buenos sentimientos, buenos hijos, solidarios, comedidos?

La mucha o poca esperanza de redención para el mundo reside en los buenos hombres, los de corazones cultivados y magnánimos... Los que cambian siempre la muerte por la vida, la destrucción por la creación, los que participan de la humanidad sin servirse de ella.

Es necesario no sentir el dolor ajeno como ajeno. Hay que sentir el dolor ajeno como propio, como fórmula para vivir en un mundo mejor. ¿Es tan difícil de entender? Eticamente son aceptables todas las actividades humanas que no dañan a un tercero, aunque sea un animal.

No hay palabra más triste que la palabra torero.

Por Eduardo Lamazón,escritor mexicano

frases perrunas

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Existe un pacto de confianza
que jamás será quebrantado por uno de sus dos miembros:
el realizado por un hombre y un perro...
Marcia Lara de Moreno

Un perro es la única cosa en la Tierra que te amará más
de lo que tú te amas a ti mismo.
Josh Billings.

El dinero podrá comprarte un muy buen perro,
pero no te comprará el meneo de su cola.

Henry Wheeler Shaw

No importa cuán poco dinero y posesiones tengas.
Tener un perro te hace rico.
Louis Sabin

Un perro tiene muchos amigos
porque mueve la cola y no su lengua.
Anónimo

Para disfrutar en verdad de un perro, no se debe tratar
de entrenarlo para que sea semihumano. El punto es abrirse uno,
a la posibilidad de ser más perro.
Eduard Hoagland

El perro ha hecho del hombre su Dios,
si el perro fuera ateo sería perfecto.
Paul Valéry

El perro es un caballero.
Espero llegar a su paraíso, y no al del hombre.
Mark Twain

Me he distanciado emocionalmente de muchas personas que
me contaban de su perro: “... y después nos mudamos a la ciudad
y tuvimos que dejarlo.”
Konrad Lorenz

Es vergonzoso para nuestra especie
que siendo el perro el mejor amigo del hombre,
sea el hombre el peor amigo del perro.
Eduardo Lamazón

En algún lugar bajo la lluvia, siempre habrá
un perro abandonado que me impedirá ser feliz.
Aldous Huxley

Mis perros Didi, Gorbi y Felipe unas veces entienden y otras no entienden. Si les digo que se suban a la cama, entienden... Si les digo que se bajen, no.

Eduardo Lamazón

Cachorros mordelones?



Autor: Fernando Borcel

La inhibición de la mordida es una de las enseñanzas más importantes que debes inculcar a tu perro. Tu perro debe aprender, desde una edad muy temprana, que sus dientes pueden lastimar, que a ti te duele cuando él te muerde, y que debe aprender a controlar o inhibir su mordida.

Idealmente, un perro nunca debería morderte. La inhibición de la mordida sirve para que tu perro aprenda a controlar su mordida de forma tal que cuando te muerda (a ti, a tus hijos) no te cause daño alguno. Un perro que no controla su mordida es potencialmente peligroso, pues a la hora de morder puede causar lesiones que van desde hematomas o raspones, hasta heridas serias.

Juego entre perros

Si alguna vez viste dos perros (o dos cachorros) jugando entre sí, una de las primeras cosas que habrás notado es que tienen una manera de hacerlo que es bastante brusca. Muchas personas confunden el juego entre perros con peleas. Dos perros jugando se empujan, se gruñen, y se muerden, en un ritual muy similar al de una pelea. Es posible que el juego se torne más brusco aún, y que en un momento determinado uno de los perros le cause dolor a otro a través de su mordida.

Jugando con humanos

Cuando un perro juega con un humano, es muy probable ver también este comportamiento. El juego es muy divertido para el perro, quien corre, ladra, gruñe, rasguña, y muerde, siempre como parte del juego, al humano.

El lenguaje de los perros

Cuando durante el juego, un perro muerde a otro y le causa dolor, el perro que se siente agredido tiene varias maneras de informar al “agresor” un claro mensaje de: Oye, eso sí que me dolió, por favor, no me muerdas tan fuerte! Este comportamiento se observa principalmente entre cachorros que juegan entre sí, donde el perro agredido emite un chillido agudo indicando su dolor. Inmediatamente, el perro “agresor” dejará de morder, pues se acaba de dar cuenta que con la presión ejercida de sus mandíbulas, causó dolor a su compañero. Este comportamiento suele repetirse a lo largo del juego, y va condicionando a los cachorros a no morder más allá del límite de dolor de su compañero. El perro aprende, desde edad temprana, a inhibir su mordida.

El lenguaje de los humanos

La forma habitual que los humanos tenemos de reaccionar ante el dolor es bastante diferente que aquella de los perros. Cuando nuestro cachorro nos muerde, tenemos distintas actitudes como ser:

· Gritarle “no me muerdas!”

· Alejarlo con un empujón

· En niños: llorar, correr en círculos, agitar los brazos

· En casos extremos, golpear al perro

Ante los comportamientos naturales del ser humano TU PERRO ENTIENDE OTRAS COSAS:

· Cuando le gritas, él entiende: ¡Guau! ¡Aff! ¡Qué juego divertido!

· Cuando lo empujas, él piensa: ¡Empujones! ¡Qué lindo!

· Cuando un niño llora, él piensa: ¿? ¿? QUE PASA

· Si el niño corre en círculos, o agita sus brazos: ¡Quiere que lo persiga! ¡Y que le muerda los tobillos o sus brazos!

· Cuando lo golpeas: ¡Qué dolor! Yo con este ya no quiero jugar más, me va a hacer daño!

Imitando el lenguaje

Cuando de comunicarse con animales se trata, lo que mejor funciona es aprender e imitar sus comportamientos. Como viste en el punto anterior, muchas veces el mensaje que queremos enviar es muy distinto del mensaje que tu perro recibe. La próxima vez que tu cachorro te muerda, ¡chilla! Chilla como chilla él cuando algo realmente le duele, un chillido agudo. Si lo haces bien, verás como él rápidamente te soltará. En ese instante, felicítalo y continúa jugando. Si te vuelve a morder, vuelve a chillar, y vuelve a felicitarlo cuando deje de hacerlo.

Perritos insistentes

Por supuesto que muchas veces hay que recurrir a un paso adicional, y que también tiene que ver con la conducta natural de los perros: cuando un perro se cansa del juego del otro, se da media vuelta y se va. Es decir, finaliza el juego mediante un tiempo fuera. Si tu perro insiste en morder, imita ese comportamiento. Finaliza el juego durante algunos minutos. Dale la espalda a tu perro e ignóralo completamente. Si él insiste, vete a una habitación o a algún lugar donde tu perro no tenga acceso. Luego de unos minutos de calma, regresa a jugar con tu perro como si nada hubiera pasado. Una buena norma es hacer un tiempo fuera luego de dos ó tres “chillidos”. Tu perro aprenderá que el morder finaliza el juego.

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Video español para pensar


La llegada de un bebé: mascota



El perro y el bebé

La mayoría de las mascotas necesitan atención adicional cuando una familia introduce un nuevo bebé en la casa. A los perros en particular, puede resultarle confuso e invasivo cuando un "nuevo miembro de la jauría" entra en la escena. Un perro se socializa en jaurías lineales, lo que significa que considera que algunos miembros son dominantes y otros son sumisos, respecto de su propia posición. Inicialmente, un perro probablemente sienta que el bebé se encuentra en un orden inferior en la manada, y podría demostrar comportamientos dominantes. Observa signos de agresión, tales como gruñidos, orejas abajo o pegadas contra la cabeza, o hincarse. Los perros que forman lazos muy profundos con sus dueños también podrían deprimirse y negarse a comer.

El gato y el bebé

Los gatos, siendo menos sociables que los perros, podrían elegir ignorar por completo al bebé. Ellos no se socializan en manadas, por lo que no tienen necesidad de mostrar agresión. Para ellos, la peor parte de vivir con niños es el ser molestados. Sin embargo muchos gatos forman lazos muy fuertes con sus dueños y podrían sentirse rechazados. También los gatos pueden negarse a comer.

Si observas comportamientos agresivos en tus mascotas, corrígelos rápidamente, pero sin castigarlos. Un comportamiento serio de agresión debería discutirse con un especialista.

Preparando a las mascotas

Antes de traer al bebé del hospital, los futuros padres deberían permitir que sus mascotas ingresen a la habitación del niño, y que investiguen la cuna y cualquier mueble nuevo. Si hay polvos para bebés, u otros olores, las mascotas eventualmente los asociarán con el bebé. Permite que exploren los aromas. Lo mejor, sin embargo, es mantener a las mascotas fuera de la habitación del niño una vez que el bebé llegue a la casa. Con cuidado, permite que la mascota vea y huela al bebé. Los padres que sienten miedo y rápidamente alejan al bebé cuando el perro o el gato se acerca, inadvertidamente les envían el mensaje de que el bebé es una amenaza.

Compartir tu tiempo con ellos

Planifica el pasar tiempo con tus mascotas. Hazles saber que no han sido reemplazados. Las mascotas pueden temer el abandono o el rechazo cuando el foco es cambiado hacia el bebé. Llévalos en paseos frecuentes, o juega a lanzar y recobrar con tu perro, o a los juegos favoritos de tu gato. Dales tiempo personal, sólos tú y ellos.

Incluso con estas precauciones, algunas mascotas podrían no acostumbrarse nunca a los niños. Al igual que la gente, ellos aceptan o no. Si una mascota es criada alrededor de niños, por lo general no habrá un problema de comportamiento. Si la mascota jamás hubiera visto una "personita" antes en su vida, es posible que tengas que supervisar más de cerca la interacción entre ellos. Además, si tienes una mascota que alguna vez fue molestada o maltratada por un niño en el pasado, deberás también tener paciencia para superar cualquier posible trauma que le hubiera quedado.

Cuando los bebés van creciendo

A medida que tus niños crecen, se hace imperativo que aprendan cómo debe respetarse y tratarse a la mascota familiar. Deben saber que las mascotas sienten dolor, y se sienten solos cuando no hay nadie, tal como le sucede a la gente. Felicita a tus niños por tratar con suavidad a las mascotas, y corrígelos cuando muestren un juego brusco o poco cuidadoso hacia ellas. Los niños deben aprender que los perros cazan, pastorean, agarran, y buscan por naturaleza. Jugar a agarrarle la cola o correr por el jardín puede ser una invitación para que el perro lo persiga y le brinque, una respuesta totalmente natural para un perro.

Recuerda que, en muchos casos, tus mascotas fueron tus primeros "bebés". Ellos no comprenden completamente lo que está sucediendo. Encuentra formas para demostrarles que los amas tanto como siempre. Ve con ellos de paseo o pasa tiempo en el jardín durante las tardes. Haz de la hora de su comida momentos especiales para que estén contigo. Sólo un poco de afecto logra grandes cosas cuando se trata de hacer felices a tus mascotas.

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Nombres de Perros

NOMBRES DE PERROS

El nombre que le pongas a tu perro dice tanto de ti como de tu perro. Con él muestras como ves a tu perro y tu relación con él. Muestra cómo ves a tu mascota y la relación que hay entre ambos; incluso, hay nombres que pueden causar que la gente juzgue y reaccione ante el animal en forma positiva o negativa, o con miedo al conocerlo.

Requisitos que debe cumplir el nombre


De todas formas debes saber que cualquiera que sea el nombre ha de cumplir algunos requisitos:


Por ejemplo, ha de ser un nombre corto, que no tenga más de tres sílabas, de esta forma al perro le resultará fácil asociarlo y recordarlo. Pero tampoco debe tener una sola sílaba, por el perro puede confundirse.
Intenta que el nombre no suene parecido con otra palabra que tu perro pueda confundir. Por ejemplo “bó” suena demasiado parecido a "No".

Consejos para elegir el nombre


Puedes elegir el nombre de tu perro guiándote o fijándote en las características del perro. Es decir, que el nombre tenga algo que ver con la descripción o el carácter de tu perro. Por ejemplo, “Princesa”, si es una perra dulce y preciosa; “Bandido”, si es un poco “malo…; Dependiendo de su pelaje: Blanquita, negrito, manchitas…


El último consejo que te damos, pero en el fondo es él más importante, es que elegido el nombre, debes asegurarte de usarlo frecuentemente: al jugar con él, al acariciarlo, abrazarlo o para atraer su atención. Nunca grites su nombre, sino decirlo en un tono neutral o alegre.

Algunas sugerencias

A
Alaska
Allie
Anika
Anis
Anubis
Apache
Aramis
Argos
Ariel
Aristos
Arruga
Asterix
Athos
Azteca
Azul

B
Baba
Bacus
Balin
Bambi
Banana
Bandido
Beethoven
Bombom
Bony
Bonzo
Brinky
Brisa
Bunny
Burbuja

C
Cabezón
Calisto
Calvin
Candy
Canela
Canuto
Cartucho
Caruso
Casper
Chispa
Chopin
Chopper
Ciclon
Cirano

D
Dali
Darka
Diablo
Dinamita
Dino
Dodo
Dona
Duky
Duque

N
Nanuk
Negro
Nikita
Ñoño
Nora

O
Odie
Orco
Otto

P
Patán
Pingo
Pitufo
Pluto
Popeye
Pucho

Q
Queen
Quico

Fuente Perros Amigos


El cigarro y las mascotas

Las mascotas pueden ayudar a dejar de fumar

Por Victoria Aznarez

Las Mascotas Pueden Ayudar A Dejar De Fumar

Más gente estaría dispuesta a dejar de fumar por el bien de sus mascotas que por ellos mismos. Al menos eso es lo que afirma un nuevo estudio llevado a cabo por el Centro para la Promoción de la Salud y Prevención de Enfermedades del Sistema de Salud Henry Ford en Estados Unidos, donde se encuesto a 3.300 dueños de mascotas sobre si dejarían de fumar si supieran que el humo del tabaco es nocivo para los gatos o perros. El 28% respondió que dejarían completamente el vicio del cigarrillo si ese fuera el caso.

Sin embargo, el 28% de esas personas tendrán que cumplir su palabra y hacer cambios en su estilo de vida ya que este estudio también encontró que el humo del cigarrillo es tan peligroso para la mascota como para la pareja de un fumador.

En las mascotas el humo de segunda mano puede traer complicaciones respiratorias, enfermedades oculares, cáncer y otros problemas de salud. Pero a pesar de todos estos problemas, los dueños de perros o gatos no parecen darse cuenta del daño que su hábito causa en un animal.

La razón por la cual se realizo esta investigación es para ver si las publicidades anti-tabaco podían acudir a presentar el riesgo en que se pone a las mascotas y así incentivar a que mas personas dejen de fumar. Y este tipo de anuncios podrían tener un gran impacto en los porcentajes de población ya que en Estados Unidos hay un promedio de 70 millones de mascotas, de las cuales una de cada cinco convive con un fumador.


Fumar puede matar a nuestro gato

Por Victoria Aznarez

Fumar Puede Matar A Nuestro Gato

El humo de segunda mano no es solo perjudicial para las personas que nos rodean, sino también para nuestras mascotas. Diversos estudios veterinarios demostraron que los gatos que viven con un fumador tienen más probabilidades de tener cáncer de boca que aquellos que no viven con uno.

Este tipo de cáncer se desarrolla en ellos, porque lamen objetos como alfombras o sofás y en estos se quedan las miles de químicos que compone el humo de cigarrillo, es decir que consumen esos cancerígenos directamente y luego se los esparce por todo el cuerpo al limpiarse. Es importante recordar que este nocivo humo tiene una composición de 50 químicos que causan cáncer.

También se encontró que los felinos pueden sufrir cáncer de los nódulos linfoides debido a que las partículas del humo de segunda mano caen sobre el pelaje del gato y cuando este se limpia con su hocico, termina inhalando estas partículas que luego irán por sus orificios nasales y torrente sanguíneo, lo que puede causarle no solo cáncer en el pecho o los intestinos, sino también a través de todo el cuerpo.

Otras consecuencias negativas del cigarrillo en un gato, son que sufra asma, inflamaciones pulmonares y otros tipos de problemas respiratorios.


Fumar puede matar a nuestro perro

Por Victoria Aznarez

Fumar Puede Matar Nuestro Perro

Los gatos no son las únicas mascotas que pueden sufrir las consecuencias de tener por dueño a un fumador. Los perros por su parte también pueden sufrir un conjunto de enfermedades mortales, comenzando con que estos animales tienen tres veces más posibilidades de sufrir cáncer nasal cuando están cerca del humo de segunda mano, que los perros que viven en un hogar libre de cigarrillo

Según un estudio de la Universidad de Colorado las posibilidades de cáncer nasal aumentan todavía más en las razas de perros de hocico largo como los collies debido a que en su hocico tienen más superficies y células para ser afectadas por los químicos del humo.

Pero los perros de hocico corto o mediano tampoco están a salvo ya que estos tienen más posibilidades de sufrir cáncer de pulmón cuando viven con un fumador ya que sus hocicos cortos depositan los químicos cancerigenos de manera más directa en sus pulmones.

Aparte de cáncer, en nuestra mascota el humo de cigarrillo también puede causarle reacciones alérgicas, provocando que sienta picazón y por esto se muerda su propia piel.

Todas estas consecuencias son aplicadas a perros adultos, mientras que en los cachorros es mucho más peligroso debido a sus frágiles organismos. Además, si un cachorro come una colilla de cigarrillo o cenizas, puede morir en cuestión de minutos.